Autor | Tania Alonso La contaminación acústica es uno de los problemas más graves a los que se enfrentan los ciudadanos del siglo XXI. Puede provocar trastornos de salud, tanto físicos como psicológicos, y afecta también al modo en el que vivimos y experimentamos las ciudades de todo el mundo.Muchas veces, el exceso de ruido es consecuencia directa del tráfico. Se incrementa con los motores, el roce de los neumáticos contra el asfalto y los cláxones de decenas de conductores buscando hacerse oír sobre la multitud.La policía de Bombay ha probado un ingenioso método para aplacar a los conductores más ruidosos y evitar que toquen el claxon. Mediante sensores, los semáforos antiruido detectan los pitidos de los coches y alargan su tiempo en rojo.
Bombay: la capital mundial del claxon
Según el Índice de Tráfico elaborado por TomTom, Bombay fue la cuarta ciudad del mundo con mayor congestión de tráfico en 2019. Por encima solo se situaron Bogotá (Colombia), Manila (Filipinas) y, primera en la clasificación, Bangalore (otra ciudad de la India). Las cuatro urbes encabezan una larga lista de 416 ciudades de 57 países diferentes.Durante todo el año, los habitantes de Bombay perdieron 209 horas en atascos, solo en las horas pico. Lo equivalente a ocho días y 17 horas. O, tal y como indican en el estudio de Tom Tom, al tiempo necesario para escuchar 4.012 veces ‘Imagine’, de John Lenon. O ver 185 episodios de ‘Juego de Tronos’.
La reacción natural de muchos de los conductores en este tiempo de espera es pitar. Algo que incrementa en gran medida la contaminación acústica de la ciudad y reduce la calidad de vida de sus habitantes. Por lo general, los niveles de ruido del área metropolitana de Bombay superan los límites recomendados. Sobre todo, en las zonas cercanas a intersecciones y cruces señalizados.

























































