Autora | Raquel C. Pico
La construcción es uno de los sectores económicos más antiguos. Los seres humanos han necesitado toda clase de infraestructuras desde el principio de los tiempos. Quizás, por ello, desde fuera se ve a la industria como una de las clásicas, una que permanece ajena a la transformación digital. Sin embargo, pensarlo es un error, puesto que las nuevas tecnologías están ya cambiando las cosas poderosamente en cómo se hacen toda clase de edificios y espacios. La innovación digital ya ha llegado a la construcción y la ingeniería civil: la palabra clave para entenderlo es BIM.
BIM: una metodología holística
¿De qué hablamos exactamente cuando se menciona BIM? El término es, en realidad, un acrónimo, el que generan los términos en inglés building information modelling (las traducciones al español más habituales son “modelado de información de construcción” o “modelado de la información para la edificación”) y sirve para encapsular una metodología de trabajo digitalizada.
Las herramientas de software se integran en el proceso de construcción y permiten crear una representación digital del edificio o infraestructura en la que se trabaja. En cierto modo, se podría decir que es un sistema parecido al del gemelo digital, solo que opera en la fase previa e inicial del proyecto. Si el gemelo digital existe mientras esa infraestructura está ya operativa, la metodología BIM permite visualizarlo todo antes de la inauguración. Antes de poner los ladrillos, por así decirlo, la tecnología permite ver qué ocurrirá, qué resultados se lograrán o cómo se conectarán las diferentes piezas del proceso gracias a una representación virtual.
De hecho, lo especialmente interesante de la metodología BIM es que permite tener una visión holística de la construcción. Posibilita tener en cuenta todos los factores que impactan en el proceso de construcción, por lo que interesa a muy diferentes áreas. Desde la arquitectura a la ingeniería civil, la metodología BIM une a todos los activos y les da acceso a las mismas conclusiones y a los mismos datos. Cada vez que se toma una decisión se tiene la foto completa de sus efectos.
El potencial de BIM para la ingeniería civil
Esto es especialmente valioso desde el punto de vista de la ingeniería civil, porque BIM permite visualizar las cosas de un modo mucho más acercado a la realidad gracias a esa representación virtual. Al poder optimizar los flujos de trabajo, se reducen costes, se aumenta la seguridad del personal de obra y se mejora la eficiencia. Pero, sobre todo, el proceso de construcción es más preciso y los resultados más ajustados. Se logra una reducción de riesgos, tanto en el propio proceso de construcción como de cara al futuro.
Casos de éxito: BIM para responder a los retos urbanos
La suma de todos estos puntos permite no solo crear infraestructuras de forma más segura y eficiente, sino también potencialmente más rápido. La innovación digital mejora potencialmente todas las áreas. Por ejemplo, en la construcción de infraestructuras viarias consigue bajar los errores de trazado de carreteras en un 40% y los residuos generados en un 5%. El rechazo vecinal a las infraestructuras también decrece, porque al permitir ver de forma más acertada y realista los resultados finales simplifica la aceptación del proyecto. Algunos estudios han medido esta caída de las objeciones públicas en un 25%. La eficiencia sube, los procesos se aceleran y se llega potencialmente antes a la meta.
Esto es muy interesante para las ciudades, que deben afrontar cada vez más retos en construcción y urbanismo para los que necesitan nuevos materiales de construcción y nuevas herramientas. Los grandes problemas que marcan sus agendas en este siglo XXI —desde la crisis habitacional hasta la falta de zonas verdes, pasando por la necesidad de reducir problemas en el diseño de infraestructuras— se solucionarían consiguiendo una visión holística de sus soluciones. Justo eso es lo que promete BIM: todas las piezas se ven al mismo tiempo y de forma conectada.
“Sabíamos que, si intentábamos trabajar del modo tradicional, usando herramientas y sistemas de siempre, habría sido extremadamente difícil continuar este proyecto”, explica a los medios Jianping Gu, el director de la compañía que levantó la Torre de Shanghái. El rascacielos —ubicado en la ciudad china que le da nombre— es uno de los edificios más altos del mundo y uno especialmente complejo por su diseño y sus especificaciones técnicas. Para resolver un proyecto complicado, sus responsables usaron BIM, que unía en un único espacio todas las disciplinas necesarias y aumentaba la efectividad de trabajo.
Otros de los casos de éxito que los medios recogen del uso de BIM son la construcción del Aeropuerto de Estambul (Turquía), para lograr un mejor encaje de presupuesto y plazos, al tiempo que se solventaba el reto de trabajar con muchos elementos prefabricados, o la regeneración de Clichy-Batignolles, en París (Francia), donde se realizó una intervención para convertir el barrio en más sostenible y reverdecido y se construyeron nuevos edificios con estándares de casa pasiva con el reto añadido de que la propia construcción debía ser net zero.
También se ha empleado en áreas mucho menos grandiosas, pero igualmente importantes, como la actualización de una planta de aguas en Durleigh (Reino Unido). BIM ayudó a abordar la complejidad del emplazamiento.
Los retos de BIM
Los beneficios de BIM están claros, pero la metodología también implica ciertos retos. El primero está en su propio conocimiento. Para poder emplearlo y sacarle todo su potencial, hay que saber usarlo. Esto implica una formación extra, en la que deben participar todas las áreas implicadas. Desde los responsables de diseño a los de ingeniería civil a los de arquitectura. Si esta herramienta de innovación digital logra esa visión holística es porque une todas las piezas del puzle y, para ello, necesita que se impliquen todas las áreas.
El segundo está en un terreno de por sí complejo, el de la gestión de datos. La construcción suspende en data management: como confirma un estudio de Deloitte, esta industria no está ahora mismo aprovechando todo el potencial de la información. Los datos son una de las piezas esenciales de la innovación digital, pero para ello hay que saber leerlos y usarlos. Las empresas de construcción solo analizan un tercio de la información y casi siempre son los financieros. Un 80% de las compañías cuentan con un margen de mejora importante en data management.
Los datos son fundamentales para sacar todo el partido a la metodología BIM, que necesita ser alimentada con toda clase de información de la manera más acertada.