Autora | Elvira Esparza
Colombia ha diseñado un innovador programa de IoF (del inglés Internet of Forests o Internet de los bosques) con el fin de monitorear y analizar la salud de la selva tropical. A través de la conexión digital de los bosques esperan conseguir beneficios económicos y sociales sostenibles en las comunidades rurales.
Colombia tiene la segunda tasa más alta de biodiversidad del mundo con más de 50.000 especies de fauna y flora y 31 millones de hectáreas de ecosistemas protegidos que cubren el 15% del territorio. Con IoF quiere preservar el ecosistema de Chiribiquete, el parque nacional más grande de Colombia ubicado en la amazonia colombiana, y desarrollar la gestión sostenible y la protección de las selvas amazónicas.
La Amazonia que cubre 6 millones de km2 de tierra, sufre un proceso de deforestación. Según una investigación de Amazon Conservation, casi 2 millones de hectáreas fueron deforestadas en 2022, porque se talan tierras para la agricultura, la ganadería o las operaciones de minería ilegal. Solo en Colombia, se perdieron casi 1 millón de hectáreas de bosque. Los expertos ambientales creen que si no se controla la deforestación se podría distorsionar el ecosistema del planeta permanentemente.
¿Cómo funciona el IoF?
El internet de los árboles implica que los árboles están integrados con módulos basados en internet para detectar y monitorear los parámetros ambientales como la temperatura, la velocidad del viento, la humedad relativa y el dióxido de carbono. Gracias a esta tecnología se puede obtener información en tiempo real sobre las condiciones del terreno, el inicio de incendios forestales, la deforestación o la tala ilegal.
El uso de datos terrestres procesados de diferentes fuentes a partir de sensores terrestres y cámaras instaladas en la selva, junto con LiDAR basado en satélite e imágenes de alta resolución con la aplicación de aprendizaje automático e inteligencia artificial (IA), proporciona información de la relación entre la dinámica del paisaje, las condiciones ambientales, las actividades humanas, las variables biofísicas y las reservas naturales.
Además, el IoF también facilita la conectividad a internet por satélite de las comunidades locales, lo que permite el desarrollo de negocios sostenibles como la agricultura de precisión, la gestión del agua, el ecoturismo, la producción de energía renovable o la adaptación al cambio climático.
¿Qué aplicaciones tiene el Internet de los bosques?
Las principales aplicaciones del IoF se centran en:
- Monitorización ambiental en tiempo real. Con sensores de temperatura, humedad y calidad del aire que permiten la detección temprana de los incendios forestales y el seguimiento del crecimiento y estado de los árboles.
- Protección de la biodiversidad. A través del seguimiento de especies con cámaras trampa e IA, análisis acústico para detectar a la fauna y los mapas de corredores biológicos para preservar hábitats.
- Gestión sostenible de recursos. Centrado en el análisis del carbono almacenado en los bosques, la reforestación con big data y la prevención de la tala ilegal por sistemas de alerta.
- Agricultura forestal inteligente. Basada en el uso eficiente del agua y los nutrientes y el uso de modelos predictivos para mejorar cosechas y sostenibilidad.
Ejemplos de IoF en los parques de las ciudades
Algunas ciudades están utilizando la IA y el IoF para el cuidado de los parques y jardines para mejorar la sostenibilidad.
- Madrid. En los municipios de Alcobendas, Colmenar Viejo, Tres Cantos y San Agustín de Guadalix se utiliza la IA para la gestión y conservación de las zonas verdes. A través de imágenes satelitales se identifican las zonas verdes y se miden las copas de los árboles. De ese modo se reducen los costes en un 80%, se ahorra en tiempo y recursos y se planifica mejor la poda y el riego de los árboles.
- Tandil (Argentina). Ha puesto en marcha un proyecto piloto para gestionar digitalmente su arbolado urbano. Utilizan sensores y sistemas de IA para monitorear la salud de los árboles, optimizar el riego y detectar las enfermedades tempranamente.
- Tbilisi (Georgia). Esta ciudad se unió con Green City Watch para establecer la ubicación, tamaño y estado de los árboles mediante imágenes satelitales y aprendizaje automático. A partir de las conclusiones de este análisis se desarrollaron nuevos parques y se ha logrado reducir el CO2 en 413 toneladas.
Imágenes | Victor Castano Mabel Amber