Paraisópolis, Brasil. Una ciudad de favelas que aspira a ser igualitaria, sostenible y accesible

Paraisópolis, Brasil. Una ciudad de favelas que aspira a ser igualitaria, sostenible y accesible

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Autoras | Arantxa Herranz, Elvira Esparza

Aunque no resulta fácil medir con exactitud ni hacer un seguimiento de la población que reside en barrios marginales, el último censo del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) calcula que más de 16,3 millones de brasileños (el 8,1% de la población total) viven en las 12.348 favelas repartidas por todo el país. São Paulo es el corazón económico y financiero de Brasil, pero también es el estado que tiene el mayor número de personas viviendo en barrios marginales, en concreto 3,6 millones de personas. Paraisópolis es uno de estos barrios.

La propia NASA explica cómo, a través de las fotografías tomadas por sus satélites, se observa el crecimiento de esta gran urbe. El cambio más notable de las fotos de la NASA es la propagación de los suburbios, donde el crecimiento ha sido más rápido. En la última década las barriadas de São Paulo sumaron 1,7 millones de personas frente a las 800.000 personas agregadas al centro de la ciudad durante el mismo periodo, algo que no apunta hacia un desarrollo sostenible.

¿QUÉ ES PARAISÓPOLIS?

desarrollo sostenible

Paraisópolis, con una extensión de 332 km2, es la segunda favela más grande de Sao Paulo y la quinta de Brasil. También es uno de los primeros lugares en los que se puso en marcha la mejora de la calidad de vida de las favelas.

Paraisópolis representa cómo la pobreza y la riqueza más extrema pueden estar separados por apenas un par de calles, porque está al lado del barrio Morumbi, una de las zonas más exclusivas de la ciudad.

En 2021 celebró su primer centenario, ya que su origen se remonta a 1921 cuando la Hacienda Morumbi, dedicada al cultivo del té, fue dividida en 2200 lotes por la União Mútua Companhia Construtora e Crédito Popular SA para crear una urbanización de alto nivel. Sin embargo, esta infraestructura no llegó a realizarse, por lo que el terreno quedó abandonado y fue ocupado por familias de bajos ingresos que llegaban a la ciudad desde el noroeste de Brasil para trabajar en la construcción.

Con el tiempo, este asentamiento fue creciendo por la llegada de pobladores de otras favelas de la ciudad que habían sido eliminadas. Ante la falta de planificación urbana, Paraisópolis fue creciendo como una favela caracterizada por calles estrechas y empinadas, sin saneamiento ni servicios básicos.

Sin embargo, Paraisópolis ha evolucionado y se ha convertido en un ejemplo de cómo se puede transformar la calidad de vida de sus habitantes buscando soluciones a todos los problemas que plantea un asentamiento de esta extensión.

EL CRECIMIENTO DE LAS FAVELAS: EL PROBLEMA DE LA MARGINALIDAD

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Gran parte del crecimiento de los suburbios ocurrió en las favelas, que surgieron cuando las personas construyeron sus casas en las laderas empinadas y áreas desocupadas porque se las había considerado inadecuadas para la construcción. Se calcula que entre el 20% y el 30% de la población de São Paulo vive en favelas, lo que representa un desafío para el gobierno municipal porque estas comunidades no planificadas a menudo carecen de conexiones con los servicios básicos de alcantarillado, agua y electricidad.

Las favelas son barrios marginales de Brasil. Muchas de las personas que viven en estos lugares tienen trabajos con bajos salarios y, por tanto, inferiores ingresos. Además, estos trabajos suelen tener horarios irregulares y múltiples ubicaciones. Algo que, además, hace que sea aún más difícil poder recabar datos correctos que ayuden en la planificación urbana.

El problema de estas zonas marginales es que sus condiciones de vivienda urbana suelen ser tan duras como para ser declaradas “intolerables” por las propias Naciones Unidas. Inseguridad, falta de servicios básicos (especialmente agua y saneamiento), estructuras de construcción inadecuadas e inseguras, superpoblación, ubicación en zonas peligrosas y altas concentraciones de pobreza, así como privación social y económica. Familias rotas, desempleo, exclusión económica, física y social son algunas de las características de estos barrios.

Esto, a su vez, hace que los habitantes de estas zonas tengan un acceso limitado al crédito y al mercado laboral formal por estigmatización, discriminación y aislamiento geográfico. Sus habitantes tienen más probabilidades de sufrir enfermedades transmitidas por el agua como el tifus y el cólera, así como VIH/SIDA.

PLAN PARA EL DESARROLLO URBANÍSTICO Y SOCIAL

Dadas las circunstancias, numerosos gobiernos apostaron por la demolición de estos barrios como manera de erradicar todos los problemas asociados a los mismos. Sin embargo, a partir de 1980 en Brasil se decidió mejorar la calidad de vida de estos asentamientos marginales en lugar de eliminarlos. La idea es que no es solo más humano integrar las favelas en la actividad de las ciudades, sino que además resulta más beneficioso económicamente que excluirlas.

Uno de los objetivos de São Paulo es llevar los servicios de electricidad, alcantarillado y agua potable a todas las áreas que pueda. Además, están promoviendo una especie de “intercambios de domicilio”: cuando una familia abandona una chabola para ir a un apartamento construido por el gobierno, una nueva familia que provenga de una zona peor pueda ir a esa chabola hasta que encuentre una solución mejor.

La experiencia recabada, además, permitió que en 2001 se estableciera a nivel nacional un “Estatuto de la ciudad” que exige que las ciudades tengan planes maestros para este tipo de favelas. En este documento también se expone un conjunto de herramientas que los municipios pueden usar, como permitir que las ciudades creen “zonas de especial interés” para barrios marginales desorganizados, reconociendo formalmente su existencia y clasificándolos para los servicios sociales.

Este Estatuto de la ciudad cuenta con la ayuda y la colaboración de Cities Alliance, una alianza global de gobiernos nacionales y de ciudades, ONU-Hábitat y el Banco Mundial, enfocada en ampliar las soluciones de pobreza urbana. Una de las primeras medidas es garantizar que los asentamientos tengan acceso a agua corriente y saneamiento.

Desde 2006, además, la ciudad de São Paulo tiene un sistema de información con el que puede conocer el estado de las favelas o las zonas de peligro de inundación, de forma que también se pueda hacer una mejor gestión de los servicios de limpieza y mantenimiento de la ciudad.

LOS DATOS QUE DEMUESTRAN EL CAMBIO EN PARAISÓPOLIS

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Los cambios y la transformación de Paraisópolis son evidentes y medibles con datos en la mano. En la actualidad, según el último censo, la ciudad tiene unos 21.000 habitantes censados, aunque otras fuentes elevan la cifra de población entre 80.000 y 100.000 personas. El 31% de la población está formada por jóvenes entre 15 y 29 años y las mujeres son las cabezas de familia en el 42% de los hogares.

Casi el 84% de los hogares disponen de alcantarillado sanitario y el 48% de los hogares tienen una urbanización adecuada, es decir, que cuentan con alcantarillas, aceras y pavimento. Asimismo, tiene escuelas públicas, centros de salud y centros culturales y se están abordando obras de infraestructura para la canalización de arroyos y la construcción de embalses para evitar la inundación de las zonas más vulnerables, así como la edificación de viviendas más seguras y con una infraestructura adecuada.

Además, a través del G10 Favelas, que es un grupo formado por líderes y emprendedores de las diez mayores favelas de Brasil, Paraisópolis ha puesto en marcha algunas iniciativas para convertirse en una ciudad sostenible y accesible.

Junto con Green Mining ha creado la Estación de Precios de Fábrica, un proyecto de economía circular para la eliminación y reciclaje de residuos con el fin de mantener limpias las calles de basura. El objetivo es concienciar sobre la importancia del reciclaje, para ello compran materiales reciclables a los vecinos por un precio justo para demostrar que los residuos tienen valor. Con esta iniciativa promueve la educación ambiental y la movilización comunitaria.

También se han realizado proyectos de huertos urbanos para reducir los impactos ambientales y mejorar la calidad de vida de los habitantes de la favela. Además, se ha fomentado el emprendimiento para mejorar la tasa de empleo en la favela, que dependía en gran medida del trabajo como empleados domésticos en el barrio de Morumbi. El apoyo al emprendedor busca también facilitar los acuerdos comerciales con empresas externas y atraer inversiones a las favelas.

Paraisópolis, pues, demuestra que se pueden aplicar ciertas medidas en las condiciones más adversas para mejorar la vida de sus habitantes y que los responsables de la ciudad tengan, a su vez, más facilidades para hacer una mejor gestión de estos lugares más desfavorecidos.

Fotos | nakagawaPROOF/Flickr (CC BY 2.0), Wikimedia, Pixabay, Alex_so/iStock

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